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sábado, 8 de septiembre de 2012

Del Final de una Etapa y el Comienzo de Otra

Tercer lunes de Agosto, era el último día en el Colegio en dónde estaba haciendo mi práctica. Quizás dirán que soy una malagradecida, pero sólo me despedí del P. Roberto, quien gestionó mi práctica en ese Colegio; de mi supervisora, la Sra. Cecilia, quien siempre fue muy amorosa y comprensiva conmigo; y de mis amigos practicantes de pedagogía, todos de distintas especialidades.
Era un día totalmente distinto, y no porque hubiese más sol en el Colegio, o porque me iría más temprano. Era el día en que cerraba una etapa. Se acababa mi práctica profesional, y se cortarían de pronto los lazos que tenía con los alumnos del colegio, tanto con los que tenía talleres como con los que iban a entrevistas a 'mi' sala. Tenía que haber dicho adiós, quizás. Pero odio las despedidas, y ya me habían hecho llorar en un curso cuando me fui a despedir y a cerrar el taller, y no quería volver a hacerlo.
Aunque sabía que volvería al lunes siguiente, para ir a dejar algunos informes y para terminar el taller con los pequeños del 3° básico. No quería decir adiós. No quería tener que despedirme y tener que explicar que en el Colegio no me iban a contratar. Tampoco quería explicar que mi práctica no era por todo el año, como algunos habían creído.
El día que le seguía, martes, sería un día totalmente distinto y en un ambiente completamente nuevo.
En el Colegio en dónde hice mi práctica conocí a una profesora, que siempre dije que me recordaba a mi tía, por lo bondadosa y acogedora. Gracias a ella, pude encontrar un trabajo de medio tiempo. Ella debía operarse de un hombro y quería que la reemplace en otro Colegio, en dónde ella es la Orientadora. Acepté encantada, no sólo porque sería una experiencia totalmente nueva, sino que también porque lo necesitaría para el currículum y para tener algo que hacer.
Este nuevo Colegio, es de niñas, al contrario de dónde hice mi práctica, que era un Colegio de hombres. Esto era un nuevo desafío.
Al principio, me costó un poco encontrar con quién charlar en los recreos, así que me ocupé de ordenar mi trabajo, lo que venía a hacer. Poco a poco me fui integrando y dándome a conocer, ya que los primeros días preguntaban: ¿tú eres nueva? Y tenía que contarles por qué estaba yo ahí.
Hasta ahora, ya llevo más de un mes como reemplazante y me hecho de buenas migas, tanto con algunas profesoras como con las niñas. En uno de los cursos más desordenados me pidieron que me quedara con ellas. Lo cual fue todo un logro! Incluso algunas alumnas me preguntaron si acaso no me gustaría ser su profesora jefe.
Descubrí mi vocación haciendo mi práctica profesional en un Colegio, creo que no me equivoqué al escoger esta especialidad y estoy feliz con cómo me ha tratado el destino hasta ahora. Esperemos que todo siga mejorando.

(La foto es un trabajo de uno de los talleres que realicé con los chicos en el Colegio en dónde hice mi práctica como Psicóloga Educacional)


miércoles, 7 de marzo de 2012

Sobre el estudiante de Psicología...

Usted debe saber muy bien que las carreras relacionadas con la ciencia no son nada fáciles, y a eso agréguele todo lo que se lee en una carrera humanista, voilá, tiene la mezcla perfecta para entender todo lo que se estudia en Psicología.

Psicología es una carrera del área salud, sí, del área salud y la más mal pagada en Chile, y también la menos considerada por la gente (una lástima).

Sabía usted cuán preciosa es la carrera de psicología? Apuesto que no. No lo sabe. Así como tampoco sabe todo lo que se estudia en esos 5 o 6 años de estudio.

Nosotros estudiamos una sola especie (como diría mi amiga Noe), sí una sola, pero la más compleja: el ser humano. A eso agréguele que no hay sólo una forma de ver el comportamiento humano, hay MUCHAS! Y a eso agréguele además, lo compleja y singular que es cada persona, claro, porque no somos todos iguales, no salimos de una fábrica de seres humanos como en ‘Un Mundo Feliz’, así no es la cosa.

Entonces, quienes estudiamos psicología hemos leído no un texto de más de mil páginas, sino muchos, durante toda la carrera, yo creo que ya perdí la cuenta de cuántas cajas y archivadores con apuntes tengo… Ni decir de la cantidad de lápices, cuadernos y destacadores ocupados. Menos le hablaré de las horas de estudio, de lo ‘sin vida’ que somos por culpa del estudio, y algo que hacemos con gusto.

Además un psicólogo, no sólo trabaja en clínica viendo pacientes, también podemos trabajar en colegios (con alumnos, apoderados y profesores), con deportistas, en empresas (para mejorar la gestión de recursos humanos), con familias completas, en investigación, etc… El campo es tan amplio, y todo eso lo aprendemos durante la carrera en la universidad.

Nuestra carrera no es técnica, no es que nos digan haga esto y esto otro y listo. No, así no es! Nuestra carrera es abstracta, y difícil, no es simplemente leer un libro y saber de memoria lo que dice, además hay que saber comprenderlo, saber cómo es nuestro paciente, saber cómo poder hacer que se sienta mejor. Y todas esas teorías e ideas sobre el comportamiento humano hay que saberlos traspasar en indicaciones y tareas para que la persona ‘mejore’. Y no, la persona no sanará magicamente si no quiere sanar o si no quiere colaborar.

A veces salvamos vidas, cuando logramos evitar que un paciente con riesgo suicida deje este mundo… A veces no podemos… También podemos ayudar a mejorar la calidad de vida de muchas personas, como quienes sufren fobias o trastornos obsesivos-compulsivos… Pero eso, no mucha gente lo toma en cuenta, una pena.

No le voy a contar cuántas veces me he perdido fiestas de amigos por estar estudiando, ni cuántas celebraciones familiares me perdí a causa de mis estudios (como el aniversario n°25 de la boda de mis padres!). Ni tampoco le contaré de cómo el stress de la universidad y la carrera me dejó grave en la clínica.

Pero le diré algo, mi carrera (psicología) es hermosa! Y como dijo una sabia profesora que tuve: ‘carreras como psicología y filosofía son para gente que ya le ha dado una vuelta a la vida’.

Ya sabe, si usted tiene un amigo que estudia psicología apóyelo, usted no sabe cuán difícil es la carrera, no sabe cuántos miedos tiene él, no sabe la ansiedad por la que pasa cada vez que tiene exámenes, no sabe la responsabilidad que cae sobre él cuando está haciendo un diagnóstico, no sabe cuánto estudió, y cuántas veces no durmió para poder rendir en la prueba, no sabe cuánto le costó entender que si le pasa algo a la persona eso puede ser el resultado no de un hecho, sino de varios, usted no sabe cuán deprimido salió tantas veces de una clase creyendo que todo es culpa de sus padres o de esa persona que le generó un trauma. Usted no sabe todo el esfuerzo que ha puesto él en estudiar esta carrera, incluso sabiendo que su familia no quería eso para él.

Nunca mire en menos a un estudiante de psicología, alguno un día podría ayudarle a mejorar la calidad de vida suya o de sus hijos.

domingo, 10 de julio de 2011

Adiós al Espacio Seguro !


Esta es la foto que aparece en la portada de mi memoria del seminario que hice este semestre, ese que nos llenó de alegrías, interrogantes, nos ayudó a entrenarnos y a ser mejores en nuestra área y en nuestro próximo desafío: ser terapeutas.
El jueves, entre lágrimas, palabras hermosas y aplausos terminamos con aquel desafío que nos impusimos 12 alumnos de la carrera cuando entramos a aquella pequeña sala en un frío jueves de abril.
Aquella sala fue testigo de cómo desafiamos a nuestros miedos, de cómo tratamos de dar lo mejor de nosotros y de irnos superando clase a clase.
En verdad fue un desafío a nuestra creatividad, la que clase a clase fue puesta a prueba por los grupos de trabajo, era increíble ver cómo la preparación de las clases parecía una competencia en escalada, parecía que no tendría fin. Y cuando el fin llegó, con la última presentación, que preparamos con mis compañeras, terminamos emocionados, contentos, agradecidos y esperanzados.
Pero lo que nos preparó Claudia, una de las profesoras para la clase de cierre, fue sencillamente abrumador, emocionalmente hablando, porque pudimos ver que habíamos dejado algún tipo de huella en cada uno de nuestros compañeros, sin haberlo querido. Habíamos formado un grupo humano excelente, de hecho las profesoras estaban orgullosos de nosotros, y sorprendidas con nuestros trabajos.
Pero se acababa el ciclo y había que dar aquel paso hacia fuera de esa pequeña sala que nos había acogido, que se había transformado en nuestro espacio seguro, aquella sala en dónde dimos rienda suelta a la creatividad que teníamos casi sin explotar.
Espero que sea un hasta pronto, me regresé a casa conmovida aún con las hermosas palabras que tuvieron mis compañeros para mí, aquellos papelitos en dónde están esas frases, ya están guardados en una cajita, junto con otros recuerdos, pero estos son especiales, son de mis compañeros, en una actividad muy poco común de realizar en una clase de psicología.